Ask y Embla, en la mitología nórdica, fueron los dos primeros seres humanos creados por los dioses, análogos a Adán y Eva.

'Ask y Embla', por Jule A. Boehme (deviantart.com/juja-anandini).

‘Ask y Embla’, por Jule A. Boehme (deviantart.com/juja-anandini).

Aunque los dioses habían diseñado desde el principio Midgard o Manaheim, como la morada del hombre, todavía no existían seres humanos que lo habitaran.

Un día, Odín sus hermanos, Ve y Vili, iban andando por la orilla del mar y se encontraron con dos árboles, el fresno (Ask) y el olmo (Embla) cuyas formas caprichosas parecían humanoides —según otra versión, los involucrados fueron Odín, Hœnir y Lodur—. Los dioses contemplaron en silencio y totalmente asombrados la madera inerte. Odín, percatándose del uso que se le podría dar, les dotó de almas. Vili les concedió el movimiento y los sentidos, y Ve contribuyó con sangre y una complexión saludable.

Dotados así de habla e intelecto, y con poder para amar, esperar y trabajar, y con vida y con muerte, a los recién creados hombre (Ask) y mujer (Embla) se les otorgó la libertad para gobernar Midgard a su deseo.

Lo poblaron gradualmente con su descendencia, mientras los dioses, recordando que habían sido ellos los que los habían dotado con vida, se interesaron muy especialmente en todas sus actividades, velando por ellos y concediéndoles con frecuencia su ayuda y protección.

Simbolismo

La idea de que los primeros seres humanos fueron formados a partir de troncos de árboles es, al parecer, una parte de las nociones cíclicas, donde luz y oscuridad se relevan, separadas por la penumbra del amanecer y el atardecer.

Todos conocemos las ilusiones ópticas del crepúsculo, donde el contorno de un objeto parece un ser humano, un animal o una cierta clase de criatura viva. Pero miramos más de cerca nos damos cuenta que el objeto es un árbol, un penacho o una piedra.

La función de los dioses como creadores del mundo visible es traer luz y oscuridad. Si cuando hay cierta iluminación es posible imaginarse que una roca o un árbol es una criatura viva, ¿por qué no pensarlo al revés y decir que los primeros seres humanos eran originalmente troncos en una playa?

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Fuente: Mysteryplanet.com