Más de 3.000 exoplanetas —mundos orbitando estrellas diferentes al Sol— han sido hallados hasta el momento, sin embargo, no pasa lo mismo con las exolunas, los satélites de estos planetas distantes. Ahora, un par de astrónomos asegura haber hallado evidencia contundente de la existencia de una luna del tamaño de Neptuno orbitando el exoplaneta Kepler-1625, a 8.000 años luz de distancia.

En un artículo publicado este miércoles en la revista Science Advances, los científicos Alex Teachey y David Kipping informan de que la detección de una candidata a exoluna es algo inusual debido a su gran tamaño. Estas lunas gigantescas no existen en el Sistema Solar, donde se han catalogado casi 200 satélites naturales.

Al buscar exolunas, los investigadores analizaron datos de 284 planetas descubiertos por Kepler que estaban en órbitas comparativamente amplias, con periodos de más de 30 días, alrededor de su estrella anfitriona. Las observaciones midieron el oscurecimiento momentáneo de la luz de las estrellas cuando un planeta pasó frente a su estrella. Los investigadores encontraron una instancia, en Kepler 1625b, que tenía anomalías intrigantes. «Vimos pequeñas desviaciones y fluctuaciones en la curva de luz que llamaron nuestra atención», recuerda Kipping.

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Los resultados de Kepler fueron suficientes para que el equipo solicitara 40 horas de trabajo con el Hubble y así estudiar intensamente el exoplaneta. Los resultados obtenidos fueron más que satisfactorios, hasta cuatro veces más precisos que los de Kepler.

Los investigadores monitorearon el planeta antes y durante su tránsito de 19 horas a través de la cara de la estrella. Después de que terminara, Hubble detectó una segunda disminución, mucho menor, en el brillo de la estrella, 3.5 horas más tarde, consistente con «una luna que sigue al planeta como un perro que sigue a su dueño con una correa», según describe Kipping. Sin embargo, las observaciones programadas de Hubble terminaron antes de que se pudiera medir el tránsito completo de la luna.

Además de esta caída en la luz, Hubble proporcionó evidencia de apoyo para la hipótesis de la existencia de la luna midiendo el hecho de que el planeta comenzó su tránsito 1.25 horas antes de lo previsto. Esto es consistente con el planeta y la luna que orbitan un centro de gravedad común (baricentro) que causaría que el planeta se tambalee desde su ubicación prevista. «En una civilización extraterrestre que observa el tránsito de la Tierra y la Luna, en el Sol se notarían anomalías similares en el tiempo del tránsito de nuestro planeta», compara Kipping.

A pesar que ambos cuerpos celestes son inmensamente grandes, los científicos dicen que el tamaño proporcional de la exoluna respecto a su planeta es similar al de la Tierra y su satélite. De hecho, este hecho fue el que permitió efectuar la detección.

Fuente: Hubble/NASA. Edición: RTVE.

Fuente: https://mysteryplanet.com.ar/site/astronomos-detectan-la-primera-luna-fuera-de-nuestro-sistema-solar/