Aquellos que no aprenden las lecciones de las civilizaciones extraterrestres extintas, están condenados a la perdición.

La humanidad parece estar transitando un camino peligroso. Nuestra especie ha desarrollado poderosas armas capaces de aniquilarnos, y el respeto por la naturaleza y mantener un equilibrio con ésta definitivamente se ha perdido hace tiempo, llegando al punto que nuestras acciones han afectado el clima del planeta y a las demás especies animales con las que compartimos hogar.

«Comportamientos similares han conducido a alienígenas avanzados en nuestra galaxia a la extinción», afirma Avi Loeb, director del Departamento de Astronomía de Harvard —quien recientemente también sostuvo que el visitante interestelar Oumumua era una sonda alienígena—.

Lo propuesto por Loeb, además, podría explicar en parte por qué a pesar de la gran cantidad de mundos en nuestro vecindario cósmico aún no hemos hecho contacto abierto con una civilización extraterrestre (un rompecabezas conocido como paradoja de Fermi).

«Basado en nuestro comportamiento, una posibilidad es que estas civilizaciones tengan una expectativa de vida más bien corta», explicó el astrónomo durante una reciente charla (The Humans to Mars Summit) en Washington D.C. «No piensan en el futuro y se autoinfligen daños que eventualmente terminan con ellos».

«Es por este motivo que la caza de señales extraterrestres allí fuera debería dirigirse también a la búsqueda de artefactos dejados atrás por las civilizaciones que han desaparecido; por ejemplo, la evidencia de que han destruido la superficie y atmósfera de sus respectivos mundos con guerras nucleares», agrega.

Esta última noción es compartida por otros científicos, como el físico Dr. John Brandenburg, quien sostiene que los antiguos habitantes de Marte fueron aniquilados en un conflicto nuclear; fundamentando su teoría en la fina capa de substancias radiactivas, incluyendo uranio, torio y potasio radiactivo, que recubre la superficie marciana.

Asimismo, la búsqueda de ruinas alienígenas, en una suerte de arqueología interplanetaria, ha sido propuesta en el pasado como una forma de romper con el paradigma geológico y microbiano que actualmente ocupa a la búsqueda de vida extraterrestre. Por ejemplo, el científico Alexey V. Arkhipov, sostuvo que este tipo de arqueología se podría aplicar a un cuerpo tan cercano como nuestra luna, donde muchos afirman haber divisado estructuras artificiales.

«La idea es que aprendamos algo en el proceso. Tal vez así nos comportemos mejor como especie y dejemos de iniciar guerras. También tomaríamos consciencia del cuidado de nuestro planeta para asegurarnos que sea habitable tanto como sea posible», señaló Loeb, quien piensa que el hallazgo de ruinas pertenecientes a una civilización diferente a la nuestra sería el descubrimiento arqueológico y científico más grande de todos los tiempos.

Haciendo contacto

Sin embargo, no solo podríamos dar con civilizaciones extintas que nos enseñen a dónde vamos a terminar si seguimos por el camino que vamos actualmente, sino también con civilizaciones superavanzadas que han superado la fase en la cual pueden autoaniquilarse para perpetuarse a través del universo.

«Si hiciéramos contacto con una de estas supercivilizaciones, tendríamos acceso a conocimientos y tecnología inimaginables —si es que estas lo permiten o se dignan a compartirlos con nosotros—», dice Loeb. «Nuestra tecnología actual solo tiene un siglo de antigüedad, pero otras civilizaciones nos llevarían miles o millones de años de ventaja».

Esta posibilidad es otra de las razones para seguir impulsando la tecnología de vuelos interestelares. El científico de Harvard mismo está involucrado en este campo y es consejero del Breakthrough Starshot, un proyecto multimillonario que apunta a crear diminutas sondas propulsadas por láseres capaces de alcanzar un 20 % la velocidad de la luz y así alcanzar sistemas vecinos como el de Alfa Centauri.

«Mi esperanza es que una vez que salgamos de nuestro sistema solar, recibiremos un mensaje de bienvenida de parte del club de civilizaciones interestelares y nos daremos cuenta de la gran cantidad de tráfico que hay allí fuera», concluye Loeb haciendo un claro guiño a su posición sobre el objeto conocido como Oumumua.

Fuente: https://mysteryplanet.com.ar/site/podria-la-muerte-de-los-extraterrestres-salvar-a-la-humanidad/