Nuevo reporte identifica el mayor riesgo para la salud humana, y no es un virus


La contaminación del aire acorta la expectativa de vida de cada hombre, mujer y niño en la Tierra en casi dos años, de acuerdo a nuevos datos publicados esta semana por expertos de la Universidad de Chicago.

El reporte, presentado por el Índice de Calidad del Aire (AQLI por sus siglas en inglés), dice que a medida que el mundo se apresura por hallar una vacuna que detenga la pandemia de COVID-19, la polución del aire continúa provocando que miles de millones de personas en todo el mundo tengan vidas más cortas y enfermas.

El índice traduce la contaminación del aire —principalmente originada por la quema de combustibles fósiles— en impacto en la salud humana. Y ahora ha encontrado que, a pesar de la significante reducción en materia particulada (partículas en suspensión) en China, el nivel general de la contaminación se ha mantenido estable por las pasadas dos décadas.

En países como India y Bangladesh, por otra parte, la polución del aire es tan severa que en algunas áreas ha acortado la expectativa de vida en casi una década.

Los autores del estudio afirman que la calidad del aire que respiramos constituye un riesgo mucho mayor para la salud que la cepa COVID-19.

«Si bien la amenaza del coronavirus es grave y merece cada gramo de la atención que tiene, reconocer la seriedad de la contaminación del aire con un rigor similar permitirá que miles de millones de personas tengan vidas más saludables y largas», dijo Michael Greenstone, fundador de AQLI.

Sobrepoblación de ciudades

Cerca de un cuarto de la población global vive en solo cuatro naciones asiáticas que están entre las más contaminadas: Bangladesh, India, Nepal y Pakistán.

AQLI halló que estas poblaciones verán su expectativa de vida acortada en unos cinco años o más, luego de ser expuestas a niveles de contaminación 44 % mayores que 20 años atrás.

Millones perdiendo años

La situación también es preocupante en el sudeste asiático, señala el informe. Allí incendios de cosechas y bosques se han combinado con el tráfico y plantas de energía para crear un combo tóxico.

Cerca del 89 % de los 650 millones de habitantes de estas áreas, viven en lugares donde la polución del aire excede el límite establecido por la Organización Mundial de la Salud.

En cambio, Estados Unidos, Europa y Japón han sido exitosos en mejorar la calidad del aire en sus ciudades.

Dhaka, capital de Bangladesh, es una de las ciudades más contaminadas del mundo.

«A nivel global, todavía este problema sigue reduciendo en dos años la expectativa de vida de cada humano», precisa AQLI.

Asimismo, varios estudios independientes han demostrado que la exposición al aire contaminado es un factor de riesgo clave para el coronavirus. Por esto Greenstone insta a los gobiernos a priorizar la calidad del aire luego de la pandemia.

«Ninguna vacuna va a curar la polución, la solución reside en políticas públicas robustas», concluye.

Fuente: Universidad de Chicago/ScienceAlert. Edición: MP.





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