Naves espaciales podrían acercarse a la velocidad de la luz usando supernovas para impulsarse, afirma nuevo estudio


Los viajes interestelares son un verdadero desafío para nuestro actual estado tecnológico. Las distancias son inmensas, la cantidad de energía necesaria es tremenda, y los tiempos exceden toda escala de vida humana. Pero… ¿qué pasaría si hubiera una manera de viajar entre las estrellas utilizando naves que aprovechen un fenómeno natural para alcanzar velocidades relativistas (aquellas que constituyen una fracción de la velocidad de la luz)?

Los científicos ya han identificado situaciones donde objetos del universo son capaces de hacer esto —incluyendo estrellas a hipervelocidad y meteoros acelerados por explosiones de supernovas—. Llevando esto un paso más allá, los profesores de Harvard, Manasvi Lingam y Abraham Loeb, han explorado cómo una nave interestelar podría emplear las ondas producidas por una supernova de la misma manera que un barco a vela lo hace con el viento.

El estudio que detalla la investigación, Propulsion of Spacecrafts to Relativistic Speeds Using Natural Astrophysical Sources, ha aparecido recientemente online y fue referido por un artículo publicado en Scientific American. En él los autores explican que es posible que una civilización los suficientemente avanzada utilice la enorme energía liberada por una supernova para acelerar sus naves a velocidades relativistas.

Dichas naves serían capaces de aprovechar la fuerza explosiva de este fenómeno al usar velas solares o magnéticas —dos conceptos de propulsión que han sido estudiados hasta el hartazgo por varios astrofísicos—. Estos conceptos dependen de la radiación electromagnética generada por el Sol para crear presión contra una vela altamente reflexiva, generando así una propulsión que prescinde de motores o propelentes; algo que por ende también aligera a la nave espacial y los costos de lanzarla al espacio.

La energía liberada por una supernova, empero, es mil millones de veces superior a la que emite el Sol en el transcurso de un mes. Así, el viento solar solamente es capaz de acelerar una vela solar hasta una milésima de la velocidad a la que viaja la luz, mientras que con una explosión estelar llegaría a una décima de la velocidad de la luz.

Virtualmente posible

Sin embargo, para efectuar este tipo de viajes sería necesario resolver una serie de dificultades primero. Por ejemplo, evitar los elevados niveles de fricción con las corrientes de gas generadas por las estrellas masivas que podrían destruir la nave. Para ello, sería necesario abrir la vela al momento de la explosión y luego plegarla para evitar la fricción con el ambiente gaseoso.

Además, la vela solar debería estar hecha de un material lo suficientemente reflexivo como para no absorber demasiada energía e incendiarse como consecuencia. Asimismo, sería necesario conocer con exactitud el momento en que explosione la estrella y posicionar oportunamente la nave para aprovechar la supernova.

Por último, también sería indispensable calcular la trayectoria que realice la nave una vez que sea propulsada para evitar posibles colisiones con partículas espaciales sólidas.

Y aún así, en palabras de los científicos, todas estas cuestiones pueden ser resueltas en teoría.

Tecnofirmas

En resumen, los resultados volcados en el estudio dicen que las civilizaciones alienígenas avanzadas del universo serían capaces de posicionar velas solares/magnéticas alrededor de estrellas moribundas (tal vez como Betelgeuse), esperando pacientemente el momento de la explosión para lograr grandes aceleraciones. Estas velas servirían como mensajeras, demostrando la existencia de estas civilizaciones al viajar a sistemas planetarios habitados.

Al respecto, la viabilidad de este concepto interestelar podría tener implicaciones en la actual búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI). Loeb y sus colegas han argumentado en estudios previos, por ejemplo, que otra de las posibilidades sería acelerar la nave espacial mediante energía dirigida, es decir, apuntando a la vela con un rayo láser. Esto significa que flashes errantes de esta actividad podrían ser interpretados como una señal de tecnología extraterrestre (tecnofirmas).

El proyecto ‘Breakthrough Starshot’ esta desarrollando «nanonaves» que serán empujadas por rayos de luz a cerca de un 20 por ciento la velocidad de la luz. Con tales velocidades, una misión podría alcanzar Alfa Centauri en solo 20 años y enviarnos imágenes de cualquier planeta que descubra en ese sistema.

De igual forma, debería haber tecnofirmas presentes si las civilizaciones decidieran utilizar el método de las supernovas para propulsar sus naves.

«Este paradigma conceptual se hace eco del espíritu de las esferas de Dyson, las megaestructuras extraterrestres hipotetizadas por el recientemente fallecido Freeman Dyson, capaces de aprovechar la energía de las estrellas en el súmmum de su vida», explica Loeb. «Si tenemos suerte de tener muchas civilizaciones tecnológicas en nuestra galaxia, podrían existir enjambres de velas solares alrededor de estrellas moribundas, esperando por su gran impulso».

«Al buscar tecnofirmas, nuestro trabajo sugiere que uno podría quizás voltear la vista hacia fuentes astrofísicas de alta energía como las supernovas o los cuásares en busca de radioseñales, etc.», agrega Lingam. «Desde luego, la probabilidad de éxito depende enteramente de si tales especies con tecnología avanzada existen —una pregunta para la cual aún no tenemos respuesta—».

Fuente: ScienceAlert. Edición: RT.





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