La evidencia disponible apunta a que hay un montón de agua allí fuera en el universo, más allá de nuestro Sistema Solar. Detectarla y estudiarla, empero, no es una tarea fácil… a menos que esa agua venga hacia nosotros. Y así parece ser el caso con el cometa interestelar recientemente detectado.

De acuerdo a un nuevo análisis de 2I/Borisov (o simplemente Borisov), enviado a The Astrophysical Journal Letters y subido a la fuente de pre-impresión arXiv, este cometa está despidiendo vapor de agua a medida que se interna en nuestro vecindario. Esto provee información acerca del núcleo del cometa, los elementos volátiles y los compuestos que está lanzando, además del disco circunestelar donde se originó.

«El descubrimiento de Borisov es una oportunidad única para estudiar la composición volátil de un cometa que proviene inequívocamente de fuera de nuestro sistema solar, y tener así una idea de la física y química de sistemas exoplanetarios», dicen los científicos en el estudio.

Sabemos que los cometas en el Sistema Solar son usualmente ricos en agua; de hecho, se cree que gran parte del agua que tiene hoy la Tierra provino de cometas y asteroides. Teniendo eso en cuenta, Adam McKay y sus colegas del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA hicieron observaciones espectroscópicas del cometa. Utilizando el instrumento de alta resolución ARCES, montado en el Telescopio ARC en Nuevo México, tomaron dos espectros con exposición de 1.800 segundos.

Borisov no emite su propia luz, pero es iluminado por el Sol. Los espectros rompen la luz desde el cometa hasta sus longitudes de onda constituyentes. Y dado que diferentes elementos y compuestos emiten y absorben longitudes de ondas específicas, esto permitió a los investigadores averiguar la composición química del gas a través del cual la luz estaba siendo filtrada.

2I/Borisov es el segundo visitante interestelar conocido. El primero fue Oumuamua (en 2017), un extraño objeto en forma de cigarro que suscitó todo tipo de teorías sobre su naturaleza y origen.

En ambos espectros el equipo observó una línea de absorción consistente con la presencia de agua. Basados en la fuerza de esta línea, el cometa interestelar está sublimando una cantidad de agua similar a aquella de los cometas de nuestro propio sistema. Asimismo, un simple modelo determinó que el área activa de agua es de unos 1.7 kilómetros cuadrados.

Otros análisis espectroscópicos llevados a cabo en el par de meses desde el descubrimiento del cometa han hallado que Borisov también produce cianuro y carbono diatómico —otras dos sustancias comunes en los cometas del Sistema Solar—.

El equipo es precavido al destacar que sus resultados están basados en un solo modelo y que observaciones posteriores son necesarias para la confirmación de sus hallazgos.

Por ahora, todo apunta que el cometa luce bastante familiar, y eso es asombroso, porque significa que las condiciones de formación de nuestro sistema solar no son únicas. Esto, extrapolado, significa que podrían existir una gran cantidad de planetas como el nuestro allí fuera.

Faltan menos de dos meses para que Borisov alcance su perihelio —su mayor acercamiento al Sol—, el próximo 8 de diciembre. Mientas tanto, y a medida que sigue creciendo en brillo para los astrónomos, esperaremos para ver qué nueva información se revela sobre este visitante interestelar.

Fuente: ScienceAlert.





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