Si los hombres y mujeres de hoy quedan aún maravillados ante la contemplación de una convencional aeronave surcando los cielos, imaginémonos en tiempos pretéritos, muy pretéritos. Aquellos primitivos parientes nuestros (y no tan primitivos) tomarían estas anomalías aéreas, si las hubieran presenciado, como señales espirituales o como sus mismos dioses que los visitaban, idealizándolos según las formas de los aparatos volantes en los que aparecían. Desde los albores de la humanidad, los líderes espirituales de las distintas civilizaciones nos han inculcado fervorosamente la adoración e incluso el temor hacia unos dioses todopoderosos, con la intención de adoctrinar y poseer a las masas. Para ello argumentaban el poder de la fe: una manera de creer ciegamente sin distintos razonamientos ni objeciones. Pero, ¿es en realidad fe o pura credulidad? Fran Renedo Carrandi nos habla de este fascinante tema.



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